FAMILIAS MORMONAS

Creencias mormonas: 7mo Artículo de Fe

Creemos en el don de lenguas, profecía, revelación, visiones, sanidades, interpretación de lenguas, etc.

La Iglesia Mormona es una Iglesia de milagros. Fue así cuando José Smith escribió los Artículos de Fe, y lo sigue siendo hoy. Si la noción sectaria de que los milagros han cesado, existía hace doscientos años, los descubrimientos científicos deben haber incrementado tal creencia. La definición de milagro puede ampliarse para incluir la frase “Un milagro de la ciencia moderna”, y de seguro la ciencia, también, es un milagro de la Providencia, pero los milagros encontrados en la Iglesia Mormona son los dones del Espíritu descritos en 1 Corintios 12, y presentes entre los seguidores de Cristo, a quienes se les ha conferido el don del Espíritu Santo.

El don de lenguas fue el primer don del Espíritu manifiesto a los antiguos apóstoles. En el día de Pentecostés, el Espíritu Santo descendió sobre ellos y cuando ellos hablaban a la multitud, cada una de las personas los escuchó en su propia lengua (Hechos 2). En la Iglesia Mormona, el don de lenguas y la interpretación de lenguas es a menudo atribuida al gran esfuerzo misional en todo el mundo. Muchos misioneros mormones son llamados a servir en una nación que habla una lengua desconocida para ellos. El éxito con el que ellos hacen esto, es un milagro. Esto no siempre es fluidez instantánea, aunque algunos misioneros mormones han informado de casos similares al del día de Pentecostés.  Para la mayoría, con esfuerzos diligentes, este don se les concede y logran un acelerado dominio del idioma. Sin embargo, esta visión “moderna” de un milagro no ha reemplazado el don de lenguas como forma de alabar al Señor. Pablo dice que una manifestación del don de lenguas es para que Dios escuche (1 Corintios 14:2). En la Iglesia Mormona, este milagro ocurrió, ocurre y seguirá ocurriendo. Sin embargo, hablar en lenguas no es una forma regular de adorar en la Iglesia Mormona. Una persona no debe esperar milagrosamente hablar en lenguas, y la frecuente ocurrencia de ello probablemente sería fingida. Adoración y reverencia van de la mano y la conmoción de muchos hablando en lenguas no es propicio para que more el Espíritu Santo.

Las curaciones milagrosas constituyen la mayoría de los milagros registrados del ministerio del Señor. Por la autoridad del Salvador, los ciegos vieron, los sordos oyeron, y los cojos caminaron. Es por esta misma autoridad que la Iglesia Mormona administra la ordenanza de sanar enfermos. Por el poder del sacerdocio, los élderes de la Iglesia ponen sus manos sobre los enfermos y los bendicen. Estas bendiciones son de acuerdo a la fe de los que participan. No todas las bendiciones de los enfermos dan por resultado un inmediato restablecimiento a la salud perfecta. Todos los élderes del sacerdocio tienen la autoridad para bendecir a los enfermos, pero el don de sanar, así como de la fe para ser sanados, se encuentra en distintos grados. El que bendice a los enfermos también debe ser sensible al Espíritu. Es por el poder de Dios que se logra la curación, por lo que debe ser la voluntad de Dios la que se ponga de manifiesto. Aunque en la bendición se puede pedir que el enfermo se cure, puede no estar en el plan del Señor en ese momento. Sin embargo, la bendición de los enfermos no son una rara ocurrencia e innumerables miembros de la Iglesia Mormona tiene experiencias con el don de sanar.

Las visiones y los sueños son dos de los métodos por los que el Señor se comunica con el hombre. Se tiene registro de visiones mientras se estaba despierto, principalmente por los profetas de Dios en las Escrituras. Estas incluyen la reunión con seres celestiales o ver otro lugar en pasado, presente, o futuro. Moisés habló con el Señor en el Monte Sinaí, y a Enoc se le mostró toda la evolución de la humanidad. La Iglesia Mormona empezó con una visión. José Smith fue visitado por Dios, el Padre, y Jesucristo en 1820 y experimentaría muchas más visiones de ángeles. Los posteriores presidentes de la Iglesia Mormona han relatado visiones, cuando predicaban a los miembros en general o cuando sentían que fortalecería la fe de los oyentes. Los sueños, también, son relatados en la escritura antigua como medio de comunicación de Dios a Sus profetas. La evidencia anecdótica del mundo entero está llena de experiencias de comunicación divina en sueños a las personas. Para los miembros del mormonismo, estos no son simples fábulas de la antigüedad. Dios se comunica con el hombre aún, tanto en visiones como en sueños.

El don de la profecía es la capacidad de ver las cosas que son, las cosas que fueron, y las cosas que están por venir. Uno que profetiza habla en el lugar de Dios. Mucho más que una adivinación, el profeta trabaja bajo la dirección del Señor para el beneficio del hombre. Un profeta puede relatar información que se ha conocido por siglos, pero con el don de la profecía, es lo que el Señor desea que la gente escuche en ese momento. Asimismo, un profeta puede asegurarnos de cosas pasadas, como la existencia literal de Adán y Eva, Moisés y el Éxodo, y, lo que es más importante, el ministerio divino de Jesucristo. La predicción del futuro nunca es para inspirar fe o convertir el incrédulo, sino generalmente es una voz de alerta a los creyentes, de que se puedan preparar y confirmen su fe. La Iglesia Mormona enseña que su presidente es el profeta del Señor en la tierra, y el prestar atención a su consejo, es saber la voluntad de Dios.

Revelación es la comunicación de Dios con el hombre en cualquiera de sus formas. Esto puede venir como visiones, sueños, o profecía. Algunos han declarado escuchar la voz del Señor. La Iglesia Mormona enseña que Dios se comunica con más frecuencia con el hombre a través del Espíritu Santo, que se describe como una voz apacible y delicada. Esto no es como la visión de Saulo en el camino a Damasco, sino sólo indicaciones apacibles oídas sólo por aquellos que estén escuchando. En la Iglesia Mormona, la revelación no es el territorio de unos pocos elegidos, sino el privilegio de cada persona. Se enseña que sólo por revelación personal puede alguien saber si una cierta doctrina o creencia es la verdad. Y así cada vez que el Espíritu Santo visita a una persona para comunicar, eso es revelación. También es la doctrina de la Iglesia Mormona que la revelación sea dada en una jerarquía. En la organización del sacerdocio, sólo una persona puede recibir la revelación en favor de aquellos a quienes él preside: el presidente para toda la Iglesia, un obispo para su congregación, y el padre o la madre para su familia. De esta manera, se puede saber que el miembro que no tiene un llamamiento y afirma tener revelación para toda la Iglesia, es falso. Para ejemplos de la revelación en la Iglesia Mormona, en el libro de Doctrina y Convenios, cada sección es una revelación separada dada al profeta José Smith o a sus sucesores.

Los milagros no han cesado. La Iglesia Mormona enseña enfáticamente este principio. Pero tampoco se muestran para diversión o curiosidad. La fe debe preceder a esos dones del Espíritu. Estos son dones para confirmar y fortalecer la fe de los creyentes. Como está escrito en Marcos 16:17, “estas señales seguirán a los que creen.”

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Porque en verdad, en verdad os digo que aquel que tiene el espíritu de contención no es mío, sino es del diablo, que es el padre de la contención, y él irrita los corazones de los hombres, para que contiendan con ira unos con otros.

3 Nefi 11:29

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