En las creencias del mormonismo, todos los niños son preciosos a los ojos de Dios y todos los niños tienen un valor infinito, independientemente de las dificultades con las que puedan nacer. Los padres generalmente no esperan tener hijos con discapacidad y es natural que al principio puedan sentirse desilusionados. La investigación demuestra que, al final, los padres sienten que sus vidas y familias son bendecidas por la presencia de los niños con discapacidad, pero el ajuste puede tomar tiempo.
Por lo tanto, los padres no deberían sentirse culpables si están desilusionados. De hecho, ellos deben sentirse libres de apenarse por un período razonable y buscar apoyo. No es que los niños con discapacidad, particularmente aquellas que son severas, no sean amados o deseados. Pero la idea de que el niño podría no ser capaz de hacer ciertas cosas (en algunos casos, aún caminar o hablar) es muy triste. Los padres quieren lo mejor para sus hijos. Ellos no desean que sus vidas sean duras.
Y los padres deben volverse y apoyarse mutuamente en estos momentos. El apoyo es necesario y el aspecto traumático puede apartarlos si ustedes no se unen más bien. El matrimonio se fortalecerá si ustedes enfrentan las dificultades y los pesares juntos.
¿Y en cuanto al niño? El niño lo necesita bastante. Los mormones creen que los hijos son herencia del Señor, ellos creen que es la “solemne responsabilidad” de los padres el preocuparse por ellos y cuidarlos, y el niño con discapacidad necesitará mucho cuidado.
Tenga en mente, siempre, que el niño con discapacidad no tiene la culpa de sus dificultades. Éstas no son producto de una personalidad difícil o caprichosa –el niño se desempeñaría mejor si pudiera. Permita que el niño crezca a su propio ritmo. No lo presione. No se afane por su desempeño. No se esté preguntando si ellos no pueden desempeñarse major. Cuídelos y apóyelos, ayúdeles a sentirse bien acerca de lo que son capaces de hacer. Celebre cualquier progreso que hagan, aún si es pequeño en comparación con otros niños. Hágales saber que son amados y amados incondicionalmente. Siempre hágales saber que usted no va a juzgarlos por lo que no pueden ser, todavía no.
Al mismo tiempo, usted no puede culparse por las dificultades del niño. Usted no puede decidir que el progreso lento del niño es su falta. Usted debe esforzarse en pensar positivamente y sentirse optimista y estar más preocupado acerca de la felicidad del niño que de sus logros. Esfuércese por actuar con amor, fe y esperanza.
Vuélvase a Dios y tenga fe para que sienta apoyo. En las creencias mormonas, en la resurrección tendremos un cuerpo completo y las discapacidades físicas y mentales no serán un obstáculo para nosotros en la siguiente vida, pero esto no significa que ignoramos esta vida, o nos desesperaremos de esta, mientras esperamos la siguiente.
Ore. Busque amigos. Sea abierto acerca de la discapacidad de su hijo y sus necesidades y sentimientos. Busque ayuda profesional según la requiera y sea necesaria. Usted no tiene que hacer todo solo. Ayude a sus otros hijos a comprender lo que su hermano con discapacidad necesita y ayúdeles a ayudar, pero también déjelos hablar de sus sentimientos y déjelos salir. Toda la familia puede acercarse en amor y servicio por la persona con discapacidad.
Finalmente, sea el abogado de su hijo. Exija que reciba mejor cuidado. Manténgase informado sobre la discapacidad de su hijo y sobre las investigaciones científicas al respecto. Sea un experto en cuanto a la situación de su hijo. Busque oportunidades para mejorarla.