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En la creencia mormona, el Señor espera que los padres en la Iglesia Mormona enseñen a sus hijos sobre la procreación y la castidad, y que los preparen para el cortejo y el matrimonio. Esta responsabilidad no debe dejarse a las escuelas, amigos, compañeros de juego o a extraños. Nuestro Padre Celestial desea que sus hijos comprendan la forma de utilizar este gran poder sabia y reverentemente. Si los padres tratan de obtener la inspiración del Espíritu por medio de humilde oración, Él los ayudará para que enseñen a sus hijos sobre este poder sagrado de la procreación.
El élder Mark E. Petersen explicó:
“La educación sexual pertenece al hogar, donde los padres pueden enseñar la castidad en un ambiente espiritual, mientras revelan a sus hijos este divino llamamiento. Ahí, con toda sencillez, los jóvenes pueden aprender que la procreación es parte de la obra creativa de Dios y que, por lo tanto, el acto de henchir la tierra debe conservar el alto nivel de pureza personal que Dios mismo le concede, libre de toda forma de perversión.
“Los padres que no están preparados pueden aprender a enseñar adecuadamente a sus hijos. De hecho, Dios así lo ordena, ¿y quiénes somos nosotros para desobedecerle?” (Mark E. Petersen, Libro de Mormón, Doctrina del Evangelio, suplemento para el maestro, pág. 127). (Este libro es un manual de los libros mormones).
Cómo contestar las preguntas de los niños. Cuando un niño hace una pregunta, por lo general una simple y directa respuesta lo satisface. Por ejemplo:
“Mamá, ¿de dónde vienen los bebés?”, preguntó Alfredo.
“Alfredo, ¿de dónde piensas tú que vienen los bebés?”, replicó la madre.
“Yo pienso”, dijo Alfredo, “que vienen de los hospitales”.
“Puedo ver por qué es que piensas eso, explicó su madre, pero déjame decirte cómo nuestro Padre Celestial ha planeado que sus hijos espirituales vengan a la tierra. Mamá tiene un lugar especial aquí dentro, llamado útero, donde crecen los bebés hasta que están prontos para nacer. Cuando llega el momento, mamá va al hospital, y el doctor le ayuda a sacar al bebé del útero”.
“Las respuestas deben estar de acuerdo con la edad y el nivel de comprensión del niño. Si un niño mayor deseara más detalles acerca del nacimiento, la madre puede decir: ‘Los bebés salen al exterior por medio de un canal llamado vagina. Este canal no es el mismo que se utiliza para ir al baño’.
“Cuando los niños son pequeñitos, ellos no sienten el deseo de entrar en mayores detalles. Si un niño hace una pregunta sencilla, no debemos abrumarlo con explicaciones complicadas. Generalmente, él se sentirá satisfecho con la respuesta correcta, pero sencilla.
“Los adolescentes, quienes pueden hacer preguntas más detalladas, deben recibir también respuestas francas y concretas. En las respuestas a preguntas acerca de intimidades fisiológicas, debe recalcar el hecho de que cuando un esposo y una esposa comparten momentos íntimos, están expresando su amor uno al otro. Esto es correcto cuando se hace bajo el voto de matrimonio, pero dichas intimidades no están bien vistas por el Señor fuera del matrimonio”. (Véase Cursos de Estudio de la Sociedad de Socorro, 1979-80, pág. 127-28). (Este es un manual usado por los mormones).
La manera en que nosotros reaccionamos cuando los niños muestran curiosidad por sus cuerpos también ayudará a que se formen actitudes. “Los párvulos se tocan en forma natural las orejas, la nariz, los órganos genitales y otras partes del cuerpo como parte de sus experiencias de aprendizaje. Cuando experimentan sensaciones diferentes, el niño puede tocarse otra vez. Las palabras rudas o los castigos son medidas imprudentes; es más útil decirle: ‘No hagas eso’ pasándola al mismo tiempo una cosa con la que pueda entretenerse” (Cursos de Estudio de la Sociedad de Socorro, 1972-73, pág. 201).
Si los niños no hacen preguntas, los padres deben planear alguna manera para comunicar este mensaje a sus hijos poco antes de que éstos lleguen a la adolescencia. De esta manera se hará hincapié en el plan eterno de un Padre Celestial amoroso, un plan que nos permite tener familias eternas (porque en el mormonismo, los miembros creen que las familias pueden vivir juntas eternamente).
Cuando un niño se acerca a la pubertad, la cual se considera como la edad en que una persona puede físicamente llegar a ser padre o madre, éste debe estar preparado para los cambios que ocurrirán en su cuerpo.
Los padres deben enseñar a sus hijos, antes de que estos cambios se produzcan, que los cambios son normales, y que significa que su cuerpo se está preparando para cumplir con la misión que nuestro Padre Celestial le ha asignado. Los padres también deben explicarles que cada persona se desarrolla de una manera distinta, algunos más rápidamente y otros de una manera más lenta.
A las niñas deben explicarles acerca de la menstruación: la secreción de sangre y de tejido que proviene del útero cuando se produce un óvulo que no ha sido fertilizado. Debe explicárseles que tendrán la menstruación aproximadamente cada veintiocho días, a pesar de que hay irregularidades de duración y de tiempo, especialmente en los primeros meses de desarrollo.
A los varones debe enseñárseles que ellos tienen el poder de la creación dentro de su cuerpo, pero que el Señor planeó que ese poder se usara exclusivamente dentro de los lazos del matrimonio. El joven debe abstenerse de autoestimularse sexualmente (masturbación). La religión mormona (llamada apropiadamente La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) ha impreso un excelente folleto al respecto titulado Sólo para varones jóvenes (PBAPO21OSP). Este folleto está basado en el discurso que dio el élder Boyd K. Packer en la sesión del sacerdocio de la Conferencia General de octubre de 1976, y puede ayudar a los padres a aconsejar a sus hijos sobre el desarrollo y la masturbación.
Los padres deben enseñar a sus hijos que aunque los sentimientos de atracción que sienten por el sexo opuesto son normales, aún así deben ser controlados. “Los jóvenes necesitan comprender cómo interpretar estos nuevos sentimientos, saber que son normales y conocer sus propósitos divinos. La gente joven puede contrarrestar y encauzar actitudes mundanas con el siguiente modo de pensar: ‘Este poder de procreación es una chispa divina dentro de mí. No forma parte de mi vida actual pero lo será en el futuro. Hay un momento apropiado (el matrimonio) para que esta chispa divina encuentre su medio de expresión con otra persona (mi esposo o esposa). El autodominio me ayudará y me capacitará para un amor y matrimonio celestial. Este es el futuro que yo quiero, y debo esforzarme por lograrlo’” (Sociedad de Socorro, cursos de estudio, 1979-80, pág. 128).
Análisis de Padres e hijos. Los padres deben ser pacientes con sus hijos adolescentes y hacerles saber que se tiene confianza en ellos. Deben analizar asuntos sobre la moralidad en una forma abierta y sin rodeos. Los padres deben ser comprensivos, amorosos y obedientes a los altos principios de la moralidad. No deben enojarse o sentirse avergonzados al contestar preguntas, aunque algunas de ellas puedan parecer irreverentes de acuerdo con los principios de la Iglesia (o por cualquier principio que usted pueda tener, si no es un miembro de la Iglesia).
Los padres pueden fomentar la buena comprensión y comunicación con cada uno de sus hijos manteniendo conversaciones en privado con cada uno de ellos. Un padre o una madre puede iniciar la conversación de la siguiente manera: “Sé cómo te sientes, aunque probablemente no pueda percibirlo totalmente porque yo no soy tú, pero también he experimentado lo que tú estás sintiendo. Cada persona ha sentido ese deseo físico, de modo que, pienso que si conversamos y compartimos… podemos entendernos y podría así ayudarte”. (Cursos de estudio de la Sociedad de Socorro, 1979-80, pág. 132). Una introducción como la anterior, a una conversación, puede crear un ambiente de honestidad, confianza y franqueza.
Las palabras del élder Boy K. Packer a la juventud de la Iglesia pueden ayudar tanto a los padres como a los hijos a entablar una conversación.
“Este poder creador viene acompañado de fuertes deseos e impulsos. Ya los habéis sentido en el cambio de vuestra actitud y vuestros intereses.
“Al llegar a la adolescencia, casi repentinamente, un joven o una señorita se convierte en un algo nuevo y sumamente interesante. Notaréis el cambio en la forma y aspecto de vuestro propio cuerpo, así como en otros. Comenzaréis a oír los primeros susurros del deseo físico.
“Fue necesario que este poder de creación tenga por lo menos dos dimensiones: uno, debe ser fuerte; y dos, debe ser más o menos constante.
“Este poder debe ser fuerte, porque la mayor parte de los hombres, debido a su naturaleza, buscan la aventura. Si no fuera por la persuasión compelente de estos sentimientos, los hombres de mostrarían reacios a aceptar la responsabilidad de mantener un hogar y una familia. Este poder también debe ser constante, porque se convierte en un vínculo enlazador en la vida familiar” (”¿Por qué conservarnos moralmente limpios?”, Liahona, enero de 1973, pág. 15).
Una jovencita expresó sus sentimientos de agradecimiento hacia su madre por haberle explicado la belleza de la expresión física del amor entre un esposo y una esposa: ‘Cuando mi madre trató de explicarme acerca de los impulsos y deseos que yo experimentaría, me sentí al principio avergonzada, pero ella fue tan sincera que yo deseaba escucharle. Ella dijo: “Tu padre y yo compartimos fuertes sentimientos de atracción el uno por el otro, y estos sentimientos son realmente hermosos. Son sentimientos que nos hacen sentir respecto y preocupación del uno hacia el otro. Expresamos estos sentimientos en palabras, en lo que hacemos el uno por el otro y en expresiones físicas de nuestro amor. Mantenemos una hermosa y significativa relación, la cual nos ayuda a enfrentar los problemas y desilusiones de la vida. Debido a los fuertes sentimientos de amor que un hombre y una mujer sienten el uno por el otro, se establecen las familias y nacen los niños. Es parte del gran plan del Señor el poder establecer una familia eterna. Para poder recibir las grandes bendiciones de este plan eterno, es importantísimo que reservemos estas expresiones físicas de amor para después del matrimonio”.
“‘Esta conversación que tuve con mi madre desechó todas las ideas equivocadas que me había formado al oír a otras chicas en la escuela. Supe entonces que los sentimientos que había sentido hacia los muchachos eran normales, pero tenía que controlarlos’”. (Cursos de Estudio de la Sociedad de Socorro, 1979-80, pág. 133).
Además de las conversaciones entre padres e hijos, los padres pueden ayudar a sus hijos en otras maneras para que acepten y cumplan con sus responsabilidades femeninas o masculinas. Por ejemplo, los padres deben establecer y analizar las pautas que regirán a los adolescentes en sus salidas y paseos a fin de que ellos decidan lo que pueden y no deben hacer cuando lleguen a la edad de poder salir con jóvenes del sexo opuesto. El siguiente consejo del presidente Spencer W. Kimball, un ex presidente de la Iglesia Mormona, será de ayuda:
“A fin de evitar las dificultades y la posible tentación, vuelvo a sugerirles la siguiente norma: Las salidas a solas entre dos jóvenes del sexo opuesto deben posponerse por lo menos hasta la edad de los dieciséis años o más, y aun entonces se debe aplicar un cuidadoso juicio en las selecciones que se hacen y en la seriedad de la relación. Los jóvenes deben todavía tratar de limitar los contactos demasiado cercanos durante varios años, puesto que el muchacho saldrá a una misión cuando tenga diecinueve años”. (Spencer W. Kimball, “Vestíos de toda la armadura de Dios…”, Liahona, febrero de 1981, pág. 190).
Inste a los jóvenes a que participen de las actividades de grupo mejor que salir a solas con una misma persona del sexo opuesto, hasta que estén listos y preparados para contraer matrimonio. Los adolescentes pueden establecer lazos perdurables de amistad cuando se divierten en grupo. Los padres pueden explicar que el salir con jóvenes del sexo opuesto es con el propósito de conocerse y gozar de la compañía del uno y del otro. Las citas no son ocasiones para hacer demostraciones de afecto que se deben refrenar hasta el matrimonio.
Los padres también pueden ayudar a los jóvenes a controlar sus nuevas emociones desarrollando en ellos sentimientos de estimación propia. Cuando los jóvenes reconocen que son hijos de Dios y entienden su propósito divino, participarán en actividades que estén de acuerdo con los mandamientos de Dios. Esto es lo que los mormones creen.
El propósito eterno del sexo. Es importante enseñar a los niños que nuestro Padre Celestial no tuvo por objeto que el sexo fuera algo malo y corrupto. Al contrario, las relaciones sexuales tienen dos propósitos básicos: Primero, permitirnos a nosotros sus hijos, cumplir con Su mandamiento de “Fructificad y multiplicaos” (Génesis 1:28). Segundo: Poder expresar esa clase especial de amor que comparten los esposos. Cuando una pareja usa el sexo correctamente en su matrimonio, el Señor los bendice. Sin embargo, cuando las personas abusan de este don divino, satisfacen sólo a Satanás y sus seguidores. El presidente Spencer W. Kimball claramente indicó: “Amonestamos vigorosamente a todos nuestros miembros, desde la niñez hasta la ancianidad, que se cuiden de las cadenas de la servidumbre, padecimiento y remordimiento que resultan del uso indebido del cuerpo.
“El cuerpo humano es el hogar sagrado de nuestro espíritu y su manipulación injustificada o su profanación solo pueden ocasionar remordimiento y pesar. Os instamos a que permanezcáis limpios, sin contaminación, puros” (Véase Spencer W. Kimball, “Pautas para efectuar la obra de Dios con pureza”, Liahona, agosto de 1974, pág. 35-36).
Debemos enseñar a nuestros hijos que la auto-gratificación dentro y fuera del matrimonio no cumplirá con el propósito eterno del sexo. Las relaciones sexuales son para establecer familias eternas y para unir a la pareja. Cuando se ve al sexo desde este punto de vista, es una influencia inspiradora.
Si un joven sinceramente admira, respeta y se interesa en una señorita, nunca hará nada degradante o por egoísmo, ni tampoco algo que le traiga pesar y culpabilidad. Al contrario, defenderá la virtud de la señorita a toda costa. Una señorita hará lo mismo, responderá con el mismo respeto e interés en el joven, cuando su interés en él es genuino.
El Señor nos ha dado reglas de conducta muy claras. “Nuestro Padre Celestial ha mandado que la relación sexual se lleve a cabo entre el hombre y la mujer legalmente casados. (Éxodo 20:14, 17; D. y C. 49:16-17, 132:41-45). Este mandamiento es la ley de castidad y deben comprenderlo todos: niños y niñas, hombre y mujeres. El mandamiento es muy claro; no hay excepciones”. (Cursos de Estudio, Sociedad de Socorro 1972-73, pág. 204). La mayoría de los niños pueden comprender la ley básica de la castidad si los padres les explican claramente y al nivel de entendimiento de los niños. A medida que vayan creciendo, se les puede dar mayores detalles y explicaciones.
El Señor claramente ha declarado que la inmoralidad es mucho más que sólo tener relaciones sexuales antes del matrimonio o con alguna otra persona además de su cónyuge. Otras cosas que el Señor específicamente nos ha dicho que no debemos hacer son: El besuqueo y participar en caricias indecorosas, la masturbación, pornografía y la homosexualidad.
El besuqueo y las caricias indecorosas: El presidente Spencer W. Kimball recalcó enfáticamente lo siguiente: “Entre los pecados sexuales más comunes que cometen nuestros jóvenes están comprendidos el besuqueo y las caricias indecorosas. Estas relaciones impropias no sólo conducen frecuentemente a la fornicación, al embarazo y al aborto-todos ellos pecados repugnantes- sino que son maldades perniciosas en sí y de sí mismas, y con frecuencia le es difícil a la juventud distinguir dónde una acaba y la otra empieza. Despiertan la lujuria e incitan malos pensamientos y deseos sexuales.
No son sino partes de la familia completa de pecados e indiscreciones análogas. San Pablo escribió como si estuviera dirigiéndose a nuestra juventud moderna, la cual se engaña a sí misma al decir que sus besuqueos y caricias impías no son más que expresiones de amor: ‘Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos” (Romanos 1:24). ¿En qué forma podrían describirse más completamente las maldades de las caricias impúdicas?
“Nuestros jóvenes deben saber que sus compañeros en el pecado ni los amarán ni los respetarán si ellos les permiten manosear sus cuerpos. Semejante práctica acaba con el respeto, no sólo por la otra persona sino por uno mismo, y destruye finalmente el respeto por la castidad…
“Son demasiados los que se han perdido completamente en el pecado al entrar por esta puerta del besuqueo y el manoseo. El diablo sabe cómo destruir a nuestros varones y señoritas jóvenes. No podrá tentar a una persona a que asesine o cometa adulterio inmediatamente, pero sabe que sí puede lograr que un joven y una señorita permanezcan a solas el tiempo suficiente en un automóvil después de un baile, o que se retiren a un paraje solitario y obscuro, el joven más bueno y la señorita más buena finalmente cederán y caerán. El bien sabe que la resistencia de todos tiene un límite” (El milagro del perdón, págs. 63-65).
Masturbación: “Cuando los niños llegan a la madurez física, la curiosidad por su propio cuerpo puede conducirlos a la autoestimulación (masturbación)”. (Sociedad de Socorro, cursos de estudio de 1972-73, pág. 206).
El mundo justifica que la masturbación es saludable y natural. Sin embargo, el presidente Spencer W. Kimball declara el punto de vista del Señor de la siguiente manera: “Los profetas de la antigüedad y los de esta época condenan la masturbación. Provoca sensaciones de culpabilidad y vergüenza. Es perjudicial a la espiritualidad. Indica servidumbre a la carne, y no ese dominio sobre ella ni el progreso hacia la divinidad que es el propósito de nuestra vida terrenal… No debe llamarse a la misión a ningún joven que no se encuentre libre de esa práctica” (El milagro del perdón, pág. 75).
Pornografía: “En la actualidad hay revistas y publicaciones de fotografías y artículos que tratan de estimular los más bajos instintos humanos, tanto en los adultos como en los jóvenes. En todo el mundo hay diarios que, para aumentar la circulación, promueven atrevidamente la relación sexual. Algunos de nuestros diarios continúan publicando avisos ilustrados que son bajamente provocativos, invitando a los lectores a ver películas donde se siembran las semillas de la violación, la infidelidad y las transgresiones sexuales más repulsivas y desviadas”. (Spencer W. Kimball, “Fortalezcamos la familia, unidad básica de la Iglesia”, Liahona, agosto de 1978, págs. 69-70),
Homosexualidad: Aunque muchos en el mundo claman que la homosexualidad -el deseo o el hecho de tener relaciones sexuales con personas del mismo sexo- es un acto natural, el Señor repetidamente ha repudiado esto por medio de sus profetas. El presidente Spencer W. Kimball ha dicho: “La homosexualidad es un pecado abominable que repugna a aquellos para quienes no representa tentación alguna, así como a muchos ofensores anteriores que están buscando la manera de escaparse de sus garras… Todas estas desviaciones de lo que constituye una relación íntima, normal y propia, entre personas del sexo opuesto, no son meramente innaturales, sino malas a la vista de Dios” (El milagro del perdón, págs. 76-77).
Parte de la seriedad de este pecado es que destruye matrimonios y hogares. El presidente Kimball explicó que la homosexualidad “claramente se opone al propósito de Dios, ya que deroga su primer gran mandamiento de ‘multiplicar y llenar la tierra’. Si la abominable práctica llegara a ser universal, se despoblaría la tierra en una sola generación. Abrogaría el gran programa que Dios tiene para sus hijos espirituales, en vista de que privaría a incontables espíritus incorpóreos en el mundo celestial de las oportunidades del estado terrenal, y negaría a todos los que se entregan a esta práctica, la vida eterna que Dios pone al alcance de todos nosotros”. (El milagro del perdón, pág. 79).
Enseñar las reglas de conducta del Señor. Tenemos la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos los propósitos eternos de sus poderes creativos y de los deseos sexuales que experimentarán. Debemos enseñarles cuando las oportunidades sean más oportunas y ellos estén más receptivos a recibir instrucción. También debemos aprender a crear oportunidades si es que éstas no se presentan naturalmente.
A continuación se dan algunos principios establecidos por el Señor que debemos enseñar a nuestros hijos y también algunas maneras para ayudarles a que vivan de acuerdo con estos principios.
1. Evitar y desechar pensamientos que puedan tentarnos a hacer lo que no se debe, Debemos enseñar a nuestros hijos que deben guardar los mandamientos y entonces el Señor no permitirá que sean tentados más allá de su habilidad para resistir, si son humildes y oran (véase Alma 13:28). Algunas de las maneras prácticas para resistir la tentación que podemos enseñar a los niños son:
a. La oración. El Señor nos enseñó que podemos evitar la tentación si oramos siempre (véase 3 Nefi 18:15, 18). Nos enseñó que durante la tentación debemos orar para obtener ayuda y librarnos de ésta. (Véase Mateo 6:13). Las oraciones sinceras erradican la tentación y llenan la mente con la determinación de actuar rectamente. Si nosotros y nuestros hijos seguimos el consejo del Señor de “orar siempre, no sea que el diablo os tiente” (3 Nefi 18:15), la influencia de Satanás disminuirá grandemente en nuestra vida.
b. Himnos. En un discurso dirigido a los jóvenes, el élder Boyd K. Packer sugirió lo siguiente para controlar nuestros pensamientos:
“Escoged entre la música sagrada de la Iglesia uno de vuestros himnos favoritos, cuyas palabras os ayuden a elevaros y su música sea reverente, uno que os haga sentir inclinados a la inspiración… Repasadlo en vuestra mente. Aprendedlo de memoria. Aun cuando no tengáis capacitación musical, podéis cantar un himno mentalmente. Y bien, usad este himno como el lugar al cual puedan ir vuestros pensamientos. Haced que sea vuestro canal de emergencia. Cada vez que os deis cuenta de que estos actores sombríos se cuelan desde los costados de vuestro pensamiento y quieren ocupar el escenario de vuestra mente, comenzad a escuchar ese disco, como si lo fuese.
“Al comenzar la música y las palabras a formarse en vuestros pensamientos, los indignos comenzarán a retirarse avergonzados. En esa forma cambiará todo el ambiente de escenario de vuestra mente. Porque ya que la virtud, por elección, no se asociará con la inmundicia, lo malo no puede tolerar la presencia de la luz”
“A su debido tiempo ustedes se hallarán, ocasionalmente, tarareando la música inconscientemente. A medida que ustedes retomen sus pensamientos, ustedes descubrirán que si cualquier influencia del mundo les anima a tener un pensamiento indigno en el escenario, la música empieza automáticamente” (Boyd K. Packer, “Música inspiradora: pensamientos dignos”, Discursos de las conferencias generales, 1973-75, pág. 88).
c. Ayuno. Nuestros hijos deben comprender que nuestro Padre Celestial sabe que vamos a ser tentados severamente, y, por lo tanto, Él ha proveído el camino para que aumentemos nuestra resistencia por medio del ayuno. Cuando ayunamos y oramos, aumentamos nuestra espiritualidad y también nuestra fuerza para vencer las tentaciones. Cuando tenemos un testimonio del poder del ayuno, debemos compartirlo con nuestros hijos a fin de que ellos comprendan la importancia de utilizar el ayuno para escapar de los dardos de Satanás.
d. Día de reposo. El Señor nos promete que nos mantendrá libres de las manchas del mundo si guardamos el día de reposo (véase D. y C. 59:9)
2. Las decisiones correctas acerca de la conducta se deben tomar ahora. Si ayudamos a nuestros hijos a decidir ahora lo que harán cuando se les presenten las verdaderas tentaciones, tendrán más posibilidad de reaccionar en una forma positiva cuando éstas se presenten.
“Otros jóvenes pueden tentar a nuestros niños a que no sean castos. Podemos fortalecer a los niños contra esas amenazas, indicándoles maneras en que podrían actuar en tales circunstancias. Por ejemplo, cuando alguien dijera: ‘Si me quisieras, harías lo que yo quiero’ nuestro hijo o hija podría decir: ‘Si tú me quisieras, no me pedirías que hiciera tal cosa’”. (El que recibe a mis siervos me recibe a mí, Guía de estudio personal del Sacerdocio de Melquisedec, 1979-80, pág. 122).
El élder Hartman Rector, hijo, presentó una alegoría sobre decidir de antemano lo que se va a hacer a fin de mantenernos a una distancia segura de la tentación:
“Según mi propia experiencia he encontrado que es muy, muy peligroso pilotear un avión a una altura que sea apenas suficiente como para no tocar las copas de los árboles. Pasé veintiséis años piloteando aviones de la marina, y era muy emocionante ver cuán cerca de los árboles podía volar, pero esto es en extremo peligroso. Cuando se vuela a tales alturas y los motores del avión se atoran, simplemente éste se estrella contra los árboles.
“Ahora bien, supongamos que la marina tuviese un mandamiento, por así decirlo, que dijera: ‘No estrellarás tu avión contra los árboles’. En realidad tenían tal mandamiento o reglamento. A fin de poder en verdad liberarme de dicho mandamiento, me era necesario agregar otro de mi propia cosecha, tal como: ‘No pilotearás tu avión a menos de 1.600 metros de altura sobre los árboles’. Al hacer esto, hacemos fácil el cumplir con el mandamiento de la marina de no estrellar el avión, al mismo tiempo que el factor seguridad aumenta tremendamente” (Hartman Rector, hijo, “Vivid por encima de la ley para ser libres”, Liahona, pág. 31).
Por ejemplo, supongamos que una señorita decide que jamás asistirá a un cine donde se exhiban películas prohibidas. Sin embargo, más tarde llega un joven, la invita al cine y le dice que otra pareja los acompañará; resulta que la otra pareja decide ver una película inmoral. Si ella ya se hizo la promesa de que no asistirá, no le será tan difícil explicarle al joven la razón por la cual no desea ver esa clase de película y por qué le gustaría ver otra. Quizá no siempre sea muy conveniente la decisión, y tal vez parezca más fácil ir a donde va el grupo; sin embargo, ella será bendecida si vive de acuerdo con su decisión.
3. Evitar o alejarse de las tentaciones. El élder Rector hizo un comentario sobre este principio. Declaró: “La escritura dice que José resistió firmemente las insinuaciones de la esposa de Potifar, pero un día, aconteció que entró él en la casa ‘para hacer su oficio’ y ‘no había nadie de los de la casa allí’. (Génesis 39:11).
“Ahora bien, ésta es siempre una situación peligrosa y debe evitares en todo lo que sea posible. La esposa de Potifar se volvió sumamente insistente, llegando aun al punto de asirlo de la ropa, pero José hizo lo mejor que pudo haber hecho bajo tales circunstancias. La escritura registra: ‘Entonces él dejó su ropa en las manos de ella y salió’ (Génesis 39:12). En las palabras de nuestro lenguaje actual: se escapó corriendo”.
“Tal vez eso no suene como una cosa muy sofisticada de hacer, pero algunas veces el correr es la única cosa que podemos hacer. Esta fue una de esas veces”. (Hartman Rector, hijo, “Vivid por encima de la ley para ser libres”, Liahona, agosto de 1973, pág. 30).
Nuestros hijos quizás también algún día se encuentren en situaciones donde la única cosa que podrán hacer es salir corriendo y ¡rápido!
¿En qué manera podríamos enseñar a nuestros adolescentes a reconocer cuándo deben alejarse de un grupo, un baile o una película o sencillamente apagar el televisor? A continuación se dan algunas sugerencias:
a. Si no se puede invitar al Espíritu del Señor a que asista al baile, la película o lo que estén haciendo, hay que alejarse.
b. Si se acelera el pulso y comienzan a imaginarse actos inmorales, hay que abandonar el lugar inmediatamente. Es mejor perderse la mitad de la película que plantar imágenes que quizá tomen años borrar.
c. Si se sienten incómodos sólo al pensar qué harían si su obispo, padres o hermanos estuvieran allí, probablemente no deben estar allí.
4. Establecer reglas. Después de haberse reunido para hablar como familia y con el espíritu de oración, pida a sus hijos que le ayuden a establecer reglas de la familia que sean útiles para evitar situaciones comprometedoras. Por ejemplo, el élder Rector sugiere lo siguiente:
“1. Nunca entren a una casa donde estén solos con una persona del sexo opuesto.
“2. Nunca, nunca entren en un dormitorio donde estén solos con una persona del sexo opuesto.
“3. Eviten las caricias excesivas.
“4. Nunca estén a solas con una persona del sexo opuesto en el auto en un lugar solitario.
“5. No lean literatura pornográfica.
“6. No vean películas que no estén permitidas para menores.
“7. No permanezcan en establecimientos donde se vendan bebidas alcohólicas y, o se juegue por dinero” (Hartman Rector, hijo, “Vivid por encima de la ley para ser libres”, Liahona, agosto de 1973, pág. 31).
5. Participar en actividades sanas. Debemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar sus talentos y participar en actividades deportivas, de música, drama y sus pasatiempos favoritos. Debemos instarlos a que participen en buenas actividades escolares o de la Iglesia y que seleccionen amigos que utilicen un vocabulario limpio y cuyas acciones sean positivas. Hay que proporcionarles materiales de lectura inspiradora, o decirles dónde pueden encontrar lo que la familia ve en la televisión. Ayude a sus hijos a seleccionar ropa modesta y a salir en grupo durante sus años de adolescencia. Y, sobre todo, seamos un buen ejemplo de respeto por el poder y el privilegio que se nos ha concedido en lo que concierne a la procreación.
Un pensamiento final. Un joven adolescente quedó tan impresionado con la conversación que había tenido con su madre sobre la castidad que guardó y atesoró una cita que ella le dio: “Joven… la señorita con la cual contraerás matrimonio está viva. Quizá todavía no la hayas conocido, pero en alguna parte ella está caminando por la senda que algún día la providencia de Dios hará que se cruce con la tuya. Dondequiera que ella esté, se mantiene pura para ti, y en su imaginación, ya eres un príncipe, con el cual ella felizmente se casará algún día. Ni por todas las riquezas del mundo te sería infiel; por lo tanto, ¿en qué forma estás tú viviendo? No tienen ningún derecho de casarte con tal señorita cuando tu propia vida ha sido manchada y degradada. Si lo haces, vivirás con una vergüenza secreta el resto de tus días y con un sentimiento doloroso que siempre sentirás cuando tus propios hijos te extiendan sus brazos. Para tener un hogar libre de todos esos remordimientos, con recuerdos hermosos y elevados, vale la pena para el precio”. (Harry Emerson Fosdick, citado por Hugh B. Brown, The Abundant Life, págs. 57-58.)
“Cuán gloriosa y cerca de los ángeles está la juventud que es limpia; esta juventud posee un gozo indescriptible y una felicidad eterna en el más allá. La pureza sexual es la joya más preciosa de la juventud; es el fundamento de toda la rectitud” (James R. Clark, Messages of the First Presidency of The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, 6:150.)

MUY BUEN ARTICULO, YO TAMBIEN ESTOY PREPARANDO UN DISCURSO PARA UNA CONFERENCIA DE JOVENES Y ERA PRESISAMENTE LO QUE NECESITABA, ES UNA BENDICION CONTAR CON LA GUIA DEL EVANGELIO PARA TOMAR DESICIONES CORRECTAS POR EL PASO DE NUESTRA VIDA.
Sencillas y prácticas estas enseñanzas paroder explicar más claramente os jovenes acerce lo divino y relevante que es lurezexual parPC esar de que parl mundo este principio no represente ningún valor. es un privilegio ser joven SUD realmente nos hace libres.
Hole encanto todo pero me quedo con el hermoso pensamiento final!!!
Su artículo es muy interesante, y revelador, pues indicl punto de origen y solución del problema, como es lducación sexual, responsabilidad ineludible de los PADRES, sin el concurso de ellos, nade puede hacer. Gracias, por su investigación
Excelente material, me ayudo parxplicarle i hije 14 años, el significado de lastidad y como guardarla.
lastimue mi disculso tiene un tiempo de 7 min utos porq todnformacion que encontramos aqui es tan baliosue siento que debemos tratar con mas ahinco especialmente con nuestros jovenes muchas gracias el tiempo que me tomo leerlo me lleno de gozo gracias
Buen material de ensenanza, especialmente por contener las palabras de los profetas. Estoy preparando un temarn foro con los HHJJ y /mmjj del barrio acerce lurezexual y todo lo que he encontrado aqui se ajust lo que buscaba. Gracias por el esfuerzo de publicar estos temas.
Este mensaje me ayudo reparar un buen discurso, deberie existir mas paginas como esta, simplemente el contenido es excelente.
un mensaje exelente, inmortal.