El primer salón de clases de un niño es el hogar –y el hogar es probablemente el más importante salón de clases que existe, en su campo. No solamente en el sentido intelectual, sino también en el sentido emocional, moral y social. De hecho, los investigadores creen que los niños no se pueden desempeñar bien en el colegio como ellos podrían si los padres no toman parte activa en su educación. Si los padres no ven la educación como algo importante, ellos harán que las cosas sean más difíciles para sus hijos.
Los padres deben definitivamente leerles a sus hijos desde una temprana edad. Los niños, aún antes de que realmente empiecen a hablar, adquieren mucho de sus padres. Cuando ellos tienen aproximadamente tres años, generalmente están muy familiarizados con el idioma que usted usa. Si usted los pone en contacto con libros a una tierna edad, ellos tendrán más interés en ellos posteriormente. Enséñeles a leer libros de imágenes con usted. Llévelos a la biblioteca. Sumérjase con ellos en aprender y en la misma idea de aprender.
Usted puede también ayudar a sus hijos a desarrollar habilidades sociales a temprana edad. Hábleles, aún cuando son bebés. Busque oportunidades sociales –para los niños de la edad de sus hijos con los cuales pueden jugar tal vez. No los aleje cuando sus hijos desean su atención –deles por lo menos suficiente tiempo para ver lo que necesitan. De otro modo, ellos podrían sentirse un poco incómodos para acercarse a las personas. En la creencia mormona, estas oportunidades de estimulación son muy importantes.
Las habilidades emocionales también son importantes. Los niños pueden no comprender realmente lo que están sintiendo, en un primer momento, y los padres pueden ayudarles a comprender por qué sienten lo que sienten y cómo expresarlo apropiadamente. Los padres deben tener empatía cuando sus hijos están enojados y estar contentos cuando ellos están contentos. Los niños no deben aprender que tener emociones es malo –en vez de ello, que usted está muy preocupado por cómo se sienten ellos. Esto también les enseñará a estar preocupados acerca de cómo se sienten otras personas.
Y, por supuesto, los valores morales son esenciales. Nadie, ni nadie más, puede enseñarles a sus hijos como deberían vivir, no como usted puede hacerlo, ya sea que crea en el mormonismo o tenga otras creencias. Eventualmente, sus hijos estarán entre personas que podrían no compartir sus valores, o los valores que usted trató de enseñarles, y si ellos saben cómo y por qué comportarse de un modo, ellos serán más capaces de ser valientes para defender aquellos valores, a pesar de su ambiente. Estos valores no necesitan aún ser religiosos. Los valores pueden ser muy abiertamente prácticos. Los hijos que no conocen el valor del trabajo pueden tener problemas con sus trabajos cuando sean mayores.
¿Cómo les enseñamos valores prácticos? Practicándolos. El trabajo puede ser un valor difícil de aprender, por ejemplo, ya que podría no ser algo que sus hijos disfruten inmediatamente. Pero los hijos disfrutan ser incluidos y sentirse útiles. Si usted está haciendo una labor con la que sus hijos podrían posiblemente ayudar, déjelos ayudar. Déjelos barrer el piso con usted o ayudarle a hacer galletas. Deles tareas para realizar, aún cuando sean jóvenes, y ayúdelos a hacerlas. Pero también sea comprensiva cuando no entiendan completamente cómo realizar una tarea al principio.
¿Cómo les enseñamos principios religiosos? Siendo ejemplos y enseñándolos abiertamente. Debemos llevar a nuestros hijos a la iglesia con nosotros, pero esa no debería ser la única oportunidad en que hablemos acerca de Dios. Debemos compartir nuestros sentimientos religiosos más profundos con nuestros hijos, leer las escrituras (Libro de Mormón, Biblia, Doctrina y Convenios y La Perla de Gran Precio, en el caso de los mormones) con ellos, y estar interesados en lo que ellos piensan y sienten acerca de lo que leen. Y debemos actuar como ejemplos para nuestros hijos en obedecer los mandamientos.

me parece muy bonitsectura