FAMILIAS MORMONAS

La preocupación de Juan

Dos días antes que Juan regresara a su asignación militar, un equipo de construcción empezó a cavar un profundo hoyo en el lote baldío al norte de su casa. Al final del día, había un hoyo de quince pies listo para que le pusieran planchas de cemento. A los pocos minutos que el equipo se fue, los chicos del vecindario abarrotaron las “excavaciones”. Los adolescentes estaban corriendo, y los niños más pequeños escalando, así como algunos niños preescolares jugando con una carretilla de juguete. Entre aquellos niños en edad preescolar estaba Jacinto, el hijo de Juan, que tenía cuatro años de edad. Los muchachos estaban tratando de volcar un poco de grava de la carretilla en el gran hoyo, pero la tierra debajo de sus pies se estaba desmoronando. Al ver esto, Juan salió presuroso a su balcón y gritó: “¡Bájense de allí, chicos! ¿Qué creen que están haciendo?” Todos los niños se dispersaron y Juan bajó para sacar a los más pequeños del hoyo y los puso en su patio trasero.

A los pocos minutos después de que regresó a su casa, Juan vio a todos los niños nuevamente agrupados sobre el lote y la pila de tierra. Los amigos de su pequeño hijo estaban allí. “Mis gritos no hacen ningún bien”, pensó Juan. “Tal vez podría razonar con ellos para que vean que jugar allí es peligroso”. Juan caminó hacia afuera y les hizo señas a los niños mayores que estaban sobre el montón de tierra. Algunos de los mayores titubearon, pero Juan les animó moviendo la mano. “Escuchen”, dijo. “Yo estaba medio loco cuando les grité hace un minuto. Supongo que de alguna manera no me debe importar dónde jueguen ustedes. Pero mi preocupación es que los más pequeños los vean por aquí y vengan a jugar también. Si ustedes se caen, tal vez se romperían un brazo o tendrían moretones, pero estoy preocupado por lo que podría suceder a los más pequeños si ellos caen. ¿Qué pasaría si una gran cantidad de tierra les cae encima y los entierra? Si ustedes juegan en los montículos, ellos juegan en los montículos. ¿Podemos ver una forma en que podamos trabajar juntos para protegerlos? “

<!–[if !supportLists]–>· <!–[endif]–>¿Cuál es la diferencia entre el primer y el segundo enfoque de Juan?

<!–[if !supportLists]–>· <!–[endif]–>¿Qué es lo que él estaba enseñando?

<!–[if !supportLists]–>· <!–[endif]–>¿Cuál es su predicción sobre lo que responderán los adolescentes?

En realidad, los adolescentes vigilaron el terreno para mantener a los niños pequeños alejados e incluso ellos mismos evitaron las obras de construcción.

En las creencias mormonas, los padres deben seguir el segundo ejemplo de Juan. ¿Razona usted con sus hijos? o ¿Les ordena? Lea las comparaciones que le ayudarán a decidir si sus hijos entienden por qué deben ser obedientes o si sólo están aprendiendo que usted grita más fuerte que ellos.

Razonando

Órdenes y Pedidos

1. ¿Está enseñando un principio?

1. ¿Está dando órdenes?

2. ¿Está usted razonando sensible y calmadamente?

2. ¿Está usted culpando y acusando?

3. ¿Está usted explorando las consecuencias?

3. ¿Está tomando decisiones impulsivamente y sin discusión?

4. ¿Está buscando alternativas sabias?

4. ¿Está usted permitiendo solo una posibilidad?

5. ¿Está usted compartiendo información necesaria?

5. ¿Está usted pidiendo obediencia ciega?

6. ¿Está usted escuchando?

6. ¿Sólo usted está hablando?

Los mormones creen en la importancia de recordar que el razonar involucra la persuasión, longanimidad, y amor sincero (ver D. y C. 121:41-46).

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Los ángeles hablan por el poder del Espíritu Santo; por lo que declaran las palabras de Cristo. Por tanto, os dije: Deleitaos en las palabras de Cristo; porque he aquí, las palabras de Cristo os dirán todas las cosas que debéis hacer.

2 Nefi 32:3

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