Palabras del Profeta:
El amor en el hogar
Por el Presidente Gordon B. Hinckley
El Presidente Hinckley habla sobre los padres, los hijos y las bendiciones de la familia.
Gordon B. Hinckley, “Palabras del Profeta: Amor en el Hogar”, New Era-revista en inglés, 04 de octubre de 1999, 4.
“Honra a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen sobre la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éxodo 20:12). Es una declaración inusual, diferente a todos los otros mandamientos. Ninguno de los otros nueve mandamientos tiene una promesa. El quinto es un mandamiento y una promesa. Para mí eso es tremendamente interesante y significativo. ¿Qué tipo de relación, me pregunté en primer lugar, existe entre honrar a nuestros padres y tener una vida larga en la tierra? ¿Es probable que vivamos más si honramos a nuestro padre y madre?
Estoy convencido de que Jehová sabía sobre lo que escribió cuando Su dedo trazó estas palabras, con esa notable promesa.
No estoy aquí para decir que en todos los casos la vida se alargará y tendrá mejor calidad simplemente por el hecho de honrar a nuestros padres. Pero lo que sí digo, sin duda alguna, que hay salvación, hay protección, hay recompensa, hay felicidad y satisfacción que vienen del respeto por los consejos de nuestros padres, quienes desean lo mejor de lo mejor para todos sus hijos e hijas. Bien dijo el escritor de Proverbios: “El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que lo dio a luz” (Prov. 17:25) (De Enseñanzas de Gordon B. Hinckley, 203).
Los frutos de un buen hogar
Muy pocas veces nos metemos en problemas cuando hablamos suavemente. Es sólo cuando levantamos la voz que las chispas vuelan y los pequeños montículos se convierten en grandes montañas de contención. Para mí siempre ha habido algo significativo en la descripción de la experiencia del Profeta Elías, luego de su contienda con los sacerdotes de Baal. La escritura registra que hubo “un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas… pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto.
“Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado” (1 Reyes 19:11–12).
La voz celestial es una voz apacible, delicada; asimismo, la voz de la paz en el hogar es una voz quieta. (De Ensign-en inglés, jun. 1971, 72).
Cada niño, con pocas posibles excepciones, es el producto de un hogar, sea bueno, malo o indiferente. Conforme los niños crecen a través de los años, sus vidas, en grandes proporciones, se convierten en una extensión y reflejo de las enseñanzas de la familia. Si hay maltrato, abuso, ira descontrolada, deslealtad, los frutos serán, con certeza, perceptibles y, con gran probabilidad, repetidos en las generaciones siguientes. Pero, si por el contrario hay comprensión, perdón, respeto, consideración, amabilidad, piedad y compasión, los frutos nuevamente serán perceptibles y serán eternamente recompensantes. Serán positivos, dulces y maravillosos. Y mientras los padres muestren misericordia y la enseñen, ésta se repetirá en las vidas y acciones de la siguiente generación (De Ensign-en inglés, mayo 1990, 70). (Ensign es una revista mormona en inglés)
La oración familiar
¿Podemos hacer nuestros hogares más hermosos? Sí, conduciéndonos como familia a la fuente de toda belleza verdadera. ¿Podemos fortalecer nuestra sociedad y hacerla un mejor lugar donde vivir? Sí, fortaleciendo la virtud de nuestra vida familiar, a través de arrodillarse juntos y suplicar al Todopoderoso en el nombre de Su Amado Hijo.
Esta simple práctica, un retorno a la adoración en familia, propagándose a todo el país y sobre toda la tierra, superaría ampliamente en una generación los infortunios que nos están destruyendo y restauraría la integridad, el respeto mutuo y un espíritu de gratitud en los corazones de las personas. (Del Informe de la Conferencia, abril 1963, 129). (La conferencia es una reunión bianual, en la que los mormones de todo el mundo se reúnen para oír a los profetas).
La contribución de la familia a la comunidad
La fortaleza de toda comunidad, descansa sobre la fortaleza de sus familias. La fortaleza de toda nación descansa sobre sus familias. Una familia fuerte proviene de creencias religiosas fuertes y claras sobre quiénes somos, por qué estamos aquí y qué podemos llegar a ser eternamente. Una familia fuerte proviene de la percepción de que cada uno de nosotros es un hijo de Dios, nacido con un derecho de nacimiento divino y con un gran y significativo potencial. Una familia fuerte proviene de padres que se aman y se respetan el uno al otro y que aman, respetan y nutren a sus hijos a la manera del Señor. Esos son principios apoyados por nuestras enseñanzas como Iglesia. Al grado que observemos estas enseñanzas, forjaremos familias fuertes, cuyas generaciones fortalecerán a la nación.
Estas son familias donde hay oración diaria con un reconocimiento de Dios como nuestro Padre Eterno y nuestra responsabilidad con Él por lo que hacemos con nuestras vidas.
Estas son familias donde los padres e hijos se aconsejan unos a otros. Estas son familias donde se alienta la educación y donde los niños crecen sobre las fortalezas de unos y otros. (De Ensign, nov.1990, 54)
La promesa del templo
Un amoroso Padre Eterno, que se preocupa por Sus hijos, ha hecho posible una continuación de relaciones sagradas. El señor declaró a Sus Doce escogidos: “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”. (Mateo 16:19).
Ese mismo poder, de atar en el cielo lo que se ate en la tierra, está en esta Iglesia hoy. Se ejerce en templos sagrados, y ahí, bajo la autoridad del sacerdocio de Dios, padre, madre e hijos son sellados juntos bajo un convenio y en una relación que el tiempo no puede romper ni la muerte puede destruir. (De Ensign-revista en inglés, julio 1972, 73).
La fortaleza del amor familiar
Sean fieles a sus padres y su legado. Lamentablemente, hay algunos padres que actúan de una manera muy injusta con sus hijos. Pero estos casos son relativamente pocos. Nadie tiene mayor interés en su bienestar, en su felicidad, en su futuro que sus madres y padres. Ellos son de una generación anterior, es cierto, pero ellos ya tuvieron una vez la edad que ustedes tienen ahora. Sus problemas no son sustancialmente diferentes de lo que fueron los de ellos. Si ocasionalmente les ponen restricciones es porque ven el peligro por ese camino. Escúchenlos. Lo que ellos les piden hacer puede que no sea de su agrado, pero serán mucho más felices si lo hacen (De Ensign-revista en inglés, mayo 1996, 92-93).
¿Por qué tenemos esta proclamación sobre la familia ahora? Porque la familia está siendo atacada. En todo el mundo las familias se están separando. El lugar para empezar a mejorar la sociedad es en el hogar. Los niños hacen, mayormente, lo que les enseñaron. Estamos tratando de hacer un mundo mejor, haciendo más fuerte a la familia. (De Enseñanzas de Gordon B. Hinckley, 209).

Gracias por fabricar este sitio WEB. de algunanere sostiene lerdad despues que hay tanterversidad tratando de destruir glesia.
He podido encontrar información pari discurso de hoy domingo en el barrio.
Saludos
Sergio